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Una gran labor comercial y  una correcta dirección de las operaciones no es suficiente. Para poder dirigir una empresa con efectividad es imprescindible dotarse de una adecuada gestión empresarial, que pueda orientar a la compañía hacia los objetivos marcados por ésta. La información y el control son claves para el éxito a medio y largo plazo.  

 

La gestión empresarial es la actividad que trata de dirigir o administrar los recursos existentes en una compañía con el fin de alcanzar los logros deseados. Esta gestión supone siempre estar en una constante búsqueda de mejora de la productividad y la competitividad de las empresas.

Hasta hace no mucho tiempo, las empresas que funcionaban en épocas de bonanza se podían dirigir sin dedicarle atención a la gestión empresarial. Siempre se habían hecho las cosas así y siempre habían funcionado, no era necesario nada más que un “buen olfato” para mantenerse a flote, había mucho trabajo y buenos márgenes que absorbían todas las ineficiencias de una gestión inexistente o rudimentaria.

Hoy día una parte importante de las empresas españolas no tienen un nivel de información y control en su gestión adecuado, resultando muy vulnerables al entorno actual tan cambiante. Este tipo de empresas deben saber que sin gran coste podrán incorporar formas más adecuadas de gestión que les permitan posicionarse mejor para competir.

Información

La gestión empresarial requiere comenzar por la  obtención y tratamiento de la información que posee la empresa. Una información adecuada, suficiente y a su debido tiempo, nos va a permitir saber dónde estamos en cada momento, las desviaciones que llevamos con respecto al programa previsto, anticiparnos a los diferentes escenarios posibles, así como efectuar las oportunas correcciones ante los imprevistos de forma ágil.

No sólo consiste en recopilar, estructurar y clasificar la información, sino que es clave el diseño del tipo de información que se necesita y cómo extraerla del conjunto inmenso de datos que puede disponer una empresa. Esto implica evitar ineficiencias, elegir entre datos contradictorios y eliminar o limitar al máximo las duplicidades y n-plicidades de datos que se suelen producir.

Del dicho “la información es poder”, hoy por hoy sólo tiene sentido “la buena información es poder”. No se trata de tener mucha información (un exceso es contraproducente), sino obtenerla de calidad y saber bien cómo usarla.

Control

Es necesario desarrollar unos sistemas de control que nos puedan dar garantías suficientes de que la información que se obtiene es la adecuada y que nos proporcione datos relevantes sobre los que apoyarse. Es imperativo tener la completa certeza de que el dato obtenido, del tipo que sea, es correcto. Se trata de reducir al máximo las incertidumbres para poder tomar decisiones con menor riesgo y mayor probabilidad de éxito.

Beneficios

La aplicación de un buen sistema de gestión empresarial permite la mejora y cuantificación de beneficios tangibles, como pueden ser afinar costes, mejorar procesos, eficiencias en las operaciones cotidianas de la compañía,  obteniendo así un mayor margen bruto de explotación en la cuenta de resultados. Adicionalmente se puede gestionar la cuenta de resultados financieros para que estos sean lo más pequeños posibles o incluso positivos. Tener una buena gestión con información de calidad  puede servir, a la vez, para negociación con bancos y obtención de menores costes de financiación.

Otro factor importante a considerar es que las personas implicadas en las tomas de decisiones fortalecen su percepción de autoconfianza, resultando estimulante y contribuyendo a la iniciativa y creatividad empresarial.