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El emprendedor actual tiene una labor muy interesante pero realmente compleja. La gestión de su organización no es un tema menor, ya que adicionalmente a su desarrollo de negocio y comercialización de productos habitual, se ha de adaptar continuamente a los constantes cambios que se producen en las preferencias del consumidor, el entorno, en la regulación y legislación.

Es suficientemente intensa y exigente la función de dirección de una compañía como para adicionalmente tener que ocuparse y/o preocuparse de aspectos tales como la Dirección Financiera.

Por volumen de facturación y también por los márgenes con los que se opera, no es fácil disponer de profesionales suficientemente cualificados, al día en tecnología y nuevas herramientas de gestión, para que velen por una función tan determinante como la Dirección Financiera de la organización.

Las opciones que hay al respecto son limitadas:

1- Contar con una gestoría/asesoría

Tiene la ventaja de que el coste en este caso es reducido, pero generalmente se suelen centrar en realizar funciones de índole legal (básicamente la contabilidad, los impuestos y las nóminas). El objetivo de la información no va orientado a la gestión de la dirección de la compañía y no tiene un enfoque anticipatorio para que ésta se pueda anticipar a los acontecimientos, sino que trabaja con hechos pasados para cumplir los requisitos legales e informar a los verdaderos demandantes de esta información, el Registro Mercantil, la Hacienda Pública y la Seguridad Social. En la mayor parte de los casos el empresario no se preocupa de lo que se obtiene de la contabilidad, a no ser en lo que respecta a los Beneficios que se declaran por los impuestos que va a tener que pagar. En general, el cliente se sorprende de la información obtenida al no tener claros criterios tales como el del devengo (reconocimiento de gastos e ingresos) con el criterio de caja (momento del cobro y pago) y no recibe suficientes explicaciones al respecto.

2- Contratar en plantilla un Responsable Financiero

En este caso, la empresa muestra un mayor interés por el control de la información y el apoyo económico-financiero de alguien dedicado a estos aspectos. Sin embargo, disponer de una persona no muy cualificada supone dejar un área relevante en manos poco expertas, con poca visión estratégica y con limitada capacidad de influir en un mejor desarrollo del negocio. Asimismo si la organización crece y se hace más compleja no es fácil que esta persona pueda evolucionar de la forma que la organización necesita y la sustitución de la misma tiene un coste importante no sólo de indemnizaciones por despido sino también de entrega de funciones al siguiente responsable. Por otro lado, contratar a una persona altamente cualificada no compensa por lo caro que puede ser este profesional y tampoco se tiene ninguna seguridad de que si se encuentra a alguien bien cualificado a razonable precio (especialmente ahora que hay tanto exceso de oferta de empleo) no se vaya a una empresa más acorde a sus características a la menor oportunidad, dejando a la organización sin continuidad en estas funciones.

3- Servicios profesionales de consultoras

Las consultoras, especialmente las grandes no cabe duda de que cuentan con un equipo de profesionales muy preparados, pero tienen el inconveniente de que son extremadamente caras. Pero también gran parte de la experiencia que ofrecen la proporcionan muy tasada ya que los profesionales que envían son gente muy joven y la involucración de los jefes con gran experiencia es muy limitada). Su experiencia está generalmente desarrollada en el campo de la consultoría En nuestra opinión creemos que no es lo mismo tener experiencia en decir cómo se deben hacer las cosas que en hacerlas (es necesario haber hecho algo para saber bien las dificultades del proceso) Es bueno ser teórico pero es mejor si lo complementas con una visión práctica. Por último, las consultoras proporcionan de forma nula o muy limitada sus conocimientos, no hay transferencia de tecnología, por lo que la dependencia de ellas es muy alta. En resumen, el conocimiento no queda en la organización que contrata.

4- Dirección Financiera externalizada

La externalización de la Dirección Financiera a una empresa seria y profesional permite tener sólidamente cubiertas nuestras necesidades en este campo. Pero no sólo se podrá obtener rigor y control en los aspectos económicos y financieros de la organización, sino que se tendrá un aliado con el que hacer crecer la misma, una especie de socio amigo que vele por la supervivencia y continuidad a largo plazo y que te aconseje y ayude en la forma de crecer y evolucionar. El compromiso es relativo, ya que en caso de no estar conforme con los servicios se podrá renunciar a los mismos de forma rápida y transparente, sin tener que pagar indemnizaciones por ello, e incluso pudiendo realizar una transición pautada de los trabajos al siguiente responsable de esta función. Mediante esta externalización el cliente tendrá a profesionales capacitados para esta función y al más alto nivel de responsabilidad y supervisión de la misma. Con unos ajustados honorarios se podrán tener importantes ahorros de costes en el largo plazo así como eficiencias y mejora de los procesos de la organización.

Cada empresario o gestor deberá elegir la opción que mejor se adapte a sus creencias y necesidades.